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¿Qué es la Sangre?


La Sangre está compuesta por una parte líquida llamada plasma y otra parte sólida llamada células (glóbulos rojos o hematíes, glóbulos blancos o leucocitos y plaquetas). La cantidad de sangre que puede contener el cuerpo humano varia en cada individuo. Representa un 1/13 del peso de una persona por lo que podemos decir que una persona de 65 kilos tiene 5 litros de sangre.

La sangre es impulsada por el corazón repartiéndola por todo el organismo. De esta forma se transportan los elementos necesarios para que las células puedan realizar sus funciones vitales, tales como respirar, formar compuestos, defensas...

Funciones de la sangre:


Respiratoria: Transporta oxígeno a todas y cada una de las células de nuestro cuerpo y recoge el anhídrido carbónico generado por la combustión.

Inmunitaria o defensiva: Protege al organismo gracias a la presencia de los glóbulos blancos o leucocitos.

Excretora: Recoge los residuos y desechos para eliminarlos.

Transportadora: De proteínas, grasas, hidratos de carbono, hormonas...

Reguladora: Mantiene en equilibrio el agua y los iones en el organismo, así como la temperatura corporal.

Componentes de la sangre:


Plasma: Líquido compuesto de agua, sales minerales y sustancias necesarias para el normal funcionamiento del organismo (proteinas, grasas, hidratos de carbono...) donde se encuentran suspendidas las células sanguíneas.

Glóbulos rojos o hematíes: Son las células sanguíneas más numerosas y se forman en la médula osea. Su color rojo es debido a la hemoglobina que contienen. Transportan el oxígeno de los pulmones.

Glóbulos blancos o leucocitos: Son los encargados de proteger al organismo de los microbios. En caso de infección aumentan para mejorar las defensas.

Plaquetas: Son las células sanguíneas más pequeñas. Intervienen cuando se produce una ruptura de los conductos sanguíneos adhiriéndose a la ruptura para frenar la hemorragia.